Pensamiento Nacional

Perón: “El sindicalismo deber ser una escuela de justicia”

Por Redacción

Juan Domingo Perón comprendió que los avances sociales no los generaba por sí mismo el capital. Agudo observador y analista político de la historia, el General, tuvo presente desde sus propios orígenes que el valor ético de la cohesión y organización social estaba dado en la clase trabajadora, en sus organizaciones sindicales.

Por eso, el pilar de la Comunidad Organizada es el trabajo y sus mentores, los trabajadores. Esta idea-praxis fue la canalizadora de la reconstrucción nacional luego de la sistemática descapitalización y desnacionalización que viviera el país desde los orígenes mismos de su constitución.

A continuación, AGN Prensa Sindical, en memoria del líder de los trabajadores argentinos este 1° de Julio, reproduce extractos del pensamiento de Perón sobre el sindicalismo. La vigencia de sus ideas, reflejadas en sus acciones, contribuyen a la actualización doctrinaria e impulsan nuestra obligación ética de concebir la Argentina desde los argentinos para alcanzar la Justicia Social definitivamente.

“El sindicato es la agrupación de hombres más fuerte en el Estado Moderno. La masa inorgánica se perjudica a sí misma y puede ser vehículo de anacronismos sociales e instrumento de hombres sin conciencia que la lleve a embanderarse en causas que no benefician ni a los trabajadores ni al país. 

La forma sindical es una organización real de la humanidad. El siglo pasado fue la época de las agrupaciones políticas; el siglo futuro será el de las agrupaciones gremiales. 

las organizaciones han de ser simples para ser eficaces; las concepciones han de ser claras para ser realizables. El sindicalismo no puede escapar a estas reglas básicas; hay que ir tras ideas simples y realizables.

La unión de los trabajadores es etapa fundamental en el camino de la unidad nacional. 

Los sindicatos tienen una finalidad gremial, jamás una finalidad política. El que quiera ser gremialista que defienda el sindicato contra toda idea que no sea gremial. 

El país que consiga unir más fuertemente y realizar una mejor unidad de hombres que cumplan una misma actividad gremial, será el país que se organizará primero al estilo del futuro. 

La historia viene demostrando paulatinamente que el mundo pasa de lo político a lo gremial. 

El sindicato es una asociación lícita que el gobierno ha de propugnar y ha de defender porque es la base moderna del equilibrio social. 

La organización obrera es un actor de orden y progreso para el país, y no como se creía antes que era un factor de perturbación. Antes, la organización estaba basada en el privilegio, no en el privilegio del trabajo; precisamente en el privilegio de los que no trabajan. 

El sindicalismo argentino ha de representar en el futuro una fuerza constructiva dentro de la nacionalidad. De nada valdría poner en nuestra Constitución Justicialista los Derechos del Trabajador si no organizamos el sindicalismo argentino en forma de imponerlo para que se cumpla la Constitución Justicialista. 

Antes de iniciar la marcha, todo hombre racionalmente inteligente debe trazarse un plan de posibles beneficios y de posibles sacrificios. Iniciar una unión sindical sin estar profundamente persuadido de esa necesidad es un error. 

Nosotros, que llegamos al poder con el apoyo leal y decidido de los trabajadores organizados, tenemos la obligación moral de trabajar para que esas organizaciones progresen y se consoliden. 

Los gobiernos anteriores a nuestros movimiento temían al pueblo. Nosotros, en cambio, no le tenemos miedo a la unidad del pueblo. Deseamos la unión de sus organizaciones gremiales y las apoyamos porque nuestra conciencia está limpia de todo recuerdo y de todo propósito de traición. 

La defensa de los trabajadores se hace sólo por los trabajadores mismos. Un frente obrero y popular, unido y poderoso, será la mejor defensa contra la reacción política oligárquica que pretenda levantar su voz en defensa de intereses ajenos al país. 

Si la fuerza del futuro ha de ser el sindicalismo, según nos lo viene demostrando la evolución de la humanidad, así como antes los gobiernos se apoyaron en las fuerzas políticas, los nuevos gobernantes deberán apoyarse en las fuerzas sindicales. 

Un movimiento sindical organizado,  con hombres capaces a su frente, es invencibles aquí y en cualquier parte. Los sindicatos deben ser poderosos en cohesión, en valores espirituales y en valores materiales. 

Si estas organizaciones son formidables moralmente, muy bueno. Si además son formidables materialmente, ¡mucho mejor!

Los sindicatos son totalmente libres en sus decisiones y en la elección de sus hombres. El gobierno solamente les presta ayudad y, cuando es necesario, aconseja, porque desea que los sindicatos marchen paralelamente a la Nación. 

Queremos que cada sindicato tenga su vida propia, sus propias inquietudes y sus propios objetivos. 

El capitalismo quería tener sindicatos débiles y divididos en muchas partes, sin centrales obreras, porque el movimiento obrero dividido va perdiendo totalmente fuerza. Nosotros luchamos por formar un organismo que sea verdaderamente director de todo el movimiento obrero argentino para defender las fuerzas del capitalismo con una idea de conjunto. 

El sindicalismo deber ser una escuela de justicia porque la injusticia, de parte nuestra, nos llevaría a darles la razón a los capitalistas”. 

 

1/7/2020

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