El Nobel de la Paz 2026 fue para Navi Pillay: la jurista que investigó el genocidio en Gaza

Por Redacción

La jurista sudafricana Navi Pillay, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, fue distinguida este viernes con el Premio Nobel de la Paz 2026 por su trayectoria en la defensa del derecho internacional, la persecución de los crímenes de guerra y la lucha contra la impunidad. El reconocimiento incluyó su compromiso histórico contra el apartheid y su labor en organismos internacionales de justicia, en un contexto de graves vulneraciones de los derechos humanos y cuestionamientos al orden jurídico internacional.

El Comité Noruego del Nobel fundamentó la distinción en los esfuerzos de Pillay para promover la paz y el derecho internacional. El organismo destacó que la jurista, con valentía e integridad, abrió el camino hacia un orden jurídico global más completo y resultó fundamental para garantizar que se investiguen y persigan los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, felicitó a Pillay y reivindicó una trayectoria que atravesó algunos de los procesos judiciales internacionales más relevantes de las últimas décadas. En tal sentido, sostuvo que “durante décadas ha sido una campeona del derecho internacional y de los derechos humanos, y una voz firme e independiente de la justicia”. Asimismo, agregó que “ha demostrado que la fuerza del derecho debe prevalecer sobre el derecho de la fuerza y que defender los derechos humanos es la salvaguarda más segura contra la injusticia”.

Nacida en Sudáfrica en 1941, en el seno de una familia india tamil, Pillay fue la primera mujer no blanca en establecer un estudio jurídico en su país. Su recorrido profesional comenzó en la defensa de activistas perseguidos por el régimen del apartheid, la denuncia de la tortura y la lucha por el reconocimiento de derechos fundamentales para los presos de la isla de Robben, donde Nelson Mandela permaneció encarcelado durante años.

Su carrera abarcó más de cinco décadas y la llevó a ocupar responsabilidades centrales en la justicia internacional. Fue jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y de la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, y ejerció como jueza ad hoc de la Corte Internacional de Justicia. Entre septiembre de 2008 y agosto de 2014 estuvo al frente de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

El Comité del Nobel destacó la continuidad de su compromiso, desde la defensa de Mandela y de otros perseguidos por el apartheid hasta su intervención en causas internacionales por crímenes de lesa humanidad. Esa trayectoria incluyó su presidencia de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado, desde la cual supervisó el informe publicado en 2025 que concluyó que las acciones de Israel en la Franja de Gaza constituían genocidio.

El actual Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, celebró la distinción y definió a Pillay como una hermana mayor. Desde Ginebra, afirmó: “Decir que es más que merecido es quedarse corto, y especialmente en un momento en que los derechos humanos están bajo ataque en tantos frentes, incluso por parte de quienes ostentan un poder enorme, este premio es particularmente conmovedor”.

Türk sostuvo que el reconocimiento trascendía la trayectoria individual de la jurista y alcanzaba a quienes defienden los derechos humanos en distintas partes del mundo, muchas veces bajo amenazas contra su propia seguridad. En esa línea, afirmó que el galardón constituye “un reconocimiento, una reafirmación, de que los derechos humanos, el Estado de derecho, la justicia y la rendición de cuentas son fundamentales para todo: para la paz, la seguridad y la prosperidad”. La distinción reivindicó así el papel de la justicia internacional frente a la violencia estatal, los crímenes de lesa humanidad y la impunidad.

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