Diario de la FeMPINRA

Raúl “Vasco” Lizarraga: “Soy peronista porque no se puede ser feliz en soledad”

Por Gustavo Ramírez

I – La razón política 

Raúl Lizarraga, el Vasco, como se lo conoce en el ámbito gremial,  habla distendido pero sus palabras alcanzan un marco determinante de contundencia, fuerza y convicción. Para el Secretario General del Sindicato Encargados Apuntadores Marítimos y Afines, hay situaciones  y actitudes que definen a un dirigente sindical por eso considera que para algunos que apoyaron a Mauricio Macri el retorno al redil nacional y popular va a ser muy difícil.

El Vasco  no cae en estereotipos, mucho menos en lugares comunes. Considera que para hacer balances no hay que esperar a fin de año “en realidad los balances, en mi vida, los hago de forma permanente. De todas formas fue tan fuerte este año que uno piensa. Porque se jugaban muchas cosas a nivel nacional. Por supuesto que reafirmar la conducción del gremio es motivo de satisfacción y de responsabilidad también, pero lo que se jugaba era fuerte a nivel nacional”. 

“Eran dos modelos de país que estaban en pugna y en realidad estábamos nosotros esperanzados, y a la vez con dudas,  de conseguir la victoria.  Porque íbamos a estar muy apretados más allá de la situación. Hay un fuerte sentimiento anti-peronista  o anti-popular digamos. Después de estos cuatro años que pasamos con un gobierno que expulsó a los trabajadores, que hundió en la miseria a los pibes, a los jubilados, a pesar de eso no estuvieron tan lejos. Pero nosotros, ahora, estamos en el gobierno y con una semana del gobierno de Alberto y Cristina algunas cosas empezaron a moverse y por donde empezaron a moverse por abajo, por los que menos tienen”.  El tono de voz de Lizarraga genera un clima familiar y en esa familiaridad se nota la esperanza que despierta el futuro cercano.

 

II – La historia como definición de la persona 

Lizarraga entró al puerto como muchos de los que ingresaron a la actividad, de la mano de su padre. Era el principio de los ’70. Un país que desde el campo popular pugnaba por el regreso de Perón y donde la juventud politizada era, de cierta manera, la heredera de la resistencia peronista de la década de los ’60.

Por ese entonces el Puerto de Buenos se extendía a lo largo de Puerto Madero. Cada edificio era un depósito fiscal. Allí iba a parar toda la carga que llegaba a “Puerto Nuevo”. El joven Lizarraga comenzó a observar que las condiciones de trabajo no eran las mejores para los trabajadores. Eso implicaba que los estibadores, por ejemplo, estuvieran a la orden. Iban al “pique” como se dice en la jerga portuaria.  Los “compañeros” a veces cobraban por hora y eran salarios precarios y miserables.

El Vasco recuerda: “Yo estaba entrando al mercado laboral con una metodología y con un sistema que fue como en los ’90 y como fue ahora en algunos casos. Yo conocí ahí a un compañero que era militante de la Juventud Trabajadora Peronista. Este compañero tenía una claridad en sus mensajes, por mi parte tenía entusiasmo, ideales, pero sin formación. Así que nos entendimos enseguida. De esto modo fui conociendo otros compañeros de militancia”. 

“En una tarde, en una reunión  aprendí lo que hubiera aprendido en años. Porque lo que nos explicaban allí era que uno de los temas fundamentales era y es la estrategia. Cuatro factores claves, nos decían estos compañeros: Táctica, estrategia, técnica y logística. Todos esos componentes, sin nombrarlos, uno los fue aprendiendo. Entonces enmarcaron como podíamos hacer la resistencia y empezamos cinco compañeros. Mi viejo trabajaba en ELMA y él se había comprado un Citroen, yo le agarraba el auto y nos íbamos a hablar con los compañeros que estaban sumergidos sin conocer sus derechos” relata con entusiasmo y pasión Lizarraga.

La historia, esa biografía personal, nos define. En la construcción de conciencia nacional existe un mandato ético que atraviesa, indefectiblemente, a una generación de dirigentes formados en con el peronismo. En ese campo de batalla no hay lugar para los débiles.

 

III –  La razón sindical

Hay futuro. Esa parece ser la perspectiva después del 10 de diciembre. El rol del Movimiento Obrero será fundamental en la construcción de ese futuro. El Vasco coincide en esa apreciación y añade: “Hay que dejar los egos de lado y en el sindicalismo esa es una apuesta muy fuerte. Los dirigentes sindicales no somos las figuras más importantes, a nosotros nos pusieron los trabajadores. Entonces cada dirigente sindical, nos guste o no nos guste, se debe a los trabajadores que son los que nos han elegido”.

En esa dirección Lizarraga agrega que “hay que barajar y dar de nuevo, no olvidar, la memoria es fundamental en todos los aspectos. Pero hay que barajar y dar de nuevo, tenemos que respetar la voluntad de los trabajadores que han elegido determinados Secretarios Generales y la obligación de los trabajadores es que si esa conducción no responde a los intereses de la clase trabajadora, bueno, tienen las herramientas para cambiarla, para modificarla”.

El Vasco dota de contenidos sus apreciaciones: “Creo que es una etapa de grandes desafíos para los sindicalistas. También veo que hay, indefectiblemente un recambio generacional y debe existir. Sin embargo está claro que la experiencia y la juventud tienen que ir de la mano. Si la experiencia lo que hace es frenar a los compañeros que tienen intenciones de transformar la realidad esa experiencia no sirve”.

“Cuando se toman decisiones políticas lo que hay que poner en el centro de la escena es al hombre, a las personas” afirma el Secretario General del SEAMARA. Ese principio responde, añadimos nosotros, a la moral del pueblo, a la ética peronista. No siempre suele haber una mirada de misericordia con la dirigencia sindical. Por lo general es denostada. Pero ¿qué sería del presente sin sindicalismo?

El Vasco sentencia, como la gran contundencia de un buen título para una nota que “acá estas con los trabajadores o estás enfrente” y repone “si estás con un gobierno neoliberal no estás con los trabajadores. Se es estratégico cuando nosotros, desde el sindicalismo, nos hacemos escuchar. Hay que dejar de lado los egos. Yo no puedo secretario general de un gremio desconocer que la ambición de poder está siempre. Ahora, ¿poder para qué?”.

 

IV-  El hombre que  se cuenta a sí mismo

El dirigente sindical suele ser presentado todo el tiempo como un sustantivo social. En esa gramática ideológica se pierde de vista la humanidad del sujeto. Raùl “el Vasco” Lizarraga miera hacia el porvenir desde el presente pero también desde la constancias de su historia. Como en la vida el sindicalismo te forma a los “golpes” pero también con capacitación intelectual. Cada quién aprende con sus tiempos y a su modo.

Ser sindicalista es un profundo acto de fe tanto como de amor. Esto no siempre es tenido en consideración. El sujeto está descentralizado porque su objetivo es ayudar al otro. Al compañero, a la compañera. Se sabe, no es una actividad grata, porque el reconocimiento suele llegar tarde y mal. La mala prensa ha sido estructurante en la propagación de ese sentido común que deshumaniza al dirigente.

El Vasco piensa antes de hablar sobre sí mismo. Se toma unos segundos, luego cuenta: “El otro día mi nieta Selena tenía que hacer un trabajo, estaba terminando la secundaria, En ese trabajo me entrevistó sobre la incidencia de los gobierno neoliberales en el desarrollo de la estructura social. Entonces yo le empecé a contar lo que pasaba, desde la mirada de uno por supuesto, y le hablé sobre las consecuencias más allá de cómo le vaya a uno desde lo individual. Cuando terminamos, estuvimos más o menos una hora y media grabando – después se sacó un diez por supuesto (risas)- me dijo: Que lindo es escucharte”.

Lizarraga se emocionó. Los nietos conquistan el corazón de los abuelos a pura caricia. Cómo no emocionarse, después de todo esa fuerza militante tiene que ver con dejar una huella por la que puedan transitar las generaciones futuras. Los hijos, los nietos. Nosotros. Ellos.

El Vasco reconoce que no puede dejar de emocionarse. “La gente que me rodea” dice y recupera el aire “cuando la gente que te quiere te valora, cuando sos reconocido por la gente que te ama realmente entonces esto tiene otro valor”.

“¿Quién es Raúl Lizarraga? Es el Vasco, es lo que pudo hacer, lo que pudo ser, pero también pero siempre tratando de potenciarse desde lo individual para lo clectivo. Siempre pensando que mi crecimiento personal pudiera para que el proyecto colectivo sea más efectivo. Siempre desde lo colectivo y mirando al que menos tiene y mirando lo que uno tiene. Si se pierde esa mirada uno se convierte en un burgués o se tiene que dedicar a otra cosa. Siempre la mirada debe estar dirigida hacia los que menos tienen.

Y hay muchos a los que no les van a gustar las primeras medidas.  Yo digo que acá primero hay que comer. No puede haber chicos que no coman. En Facebook vi una frase donde un nene le pregunta al padre que es la Noche Buena, entonces el padre le contesta: La Noche Buena es cuando todos nos vamos a dormir después de cenar. He militado desde la Juventud Peronista, desde los trabajadores peronistas. Con todo lo que fue pasando uno vuelve a las raíces, el peronismo es tan maravilloso y yo incorporé una frase de Leonardo Favio que dice: Soy peronista porque nadie puede ser feliz en soledad”.

La nota termina con un abrazo. Con un abrazo peronista.

 

20/12/2019

Subir