Política

La Sociedad de los Poetas Muertos

Por GUSTAVO RAMÍREZ *

I
La cuestión económica y política no se dirime, por estos días, sólo en una cuestión de tiempo. No son nada más que meses. Es un proceso social que tiene arraigo en las concepciones ideológicas de la meritocracia del mercado. El gobierno de Cambiemos no llegó para repetir la historia ni del menemismo ni de la Alianza.
En términos de resultados, las políticas macristas, producen un desequilibrio importante en sectores que a priori, se podría suponer, son aliados. Los empresarios no se muestran conformes. Las expectativas no son buenas. Sobre todo para las pymes.
Una encuesta de realizada por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa dio cuenta de la caída productiva de las pequeñas industrias para el mes de julio. La consulta, realizada entre 250 empresas en todo el país, muestra que la producción cayó un 7,8 por ciento, respecto al mismo período del año anterior. Mientras que el retroceso anual se eleva al 4,9 por ciento. En tanto que 7 de cada 10 pymes sufrieron caídas en su producción anual y 4 de cada 10 terminaron con rentabilidad negativa. Frente al aumento de costos el 65 por ciento de las empresas asumió la suba sin margen para trasladarlos a los precios. En cuanto a expectativas la encuesta de CAME señala que un 30,4 por ciento de los industriales confía en que la actividad de su sector se recupere. Un 17,7 por ciento tiene una perspectiva negativa y un 46,8 por ciento cree que se mantendrá igual.
A la luz de los datos el Gobierno construye un relato sin argumentos válidos cuando habla de la pesada herencia. Encubre su propio déficit político en materia de decisiones económicas.

II
Mientras economistas de prestigio en Estados Unidos, como Robert Gordon, sostienen que la economía de ese país sufrirá un bajo nivel de crecimiento los “próximos veinticinco” años, debido al descenso de la productividad y al aumento del nivel de endeudamiento. El presidente argentino se empecina en sostener alianzas con una economía fría que se protege y cierra sus fronteras al comercio regional.
Macri enfrió las relaciones con su par chino, Xi Jinping, y calentó las mismas con jefes de Estados europeos y con el estadounidense. Lo curios es que China pretende posicionarse en el mercado europeo a través de un flujo importante de yuanes. Algo similar a lo que hizo en Argentina con el gobierno anterior. En éste caso ve en el brexit del Reino Unido una oportunidad comercial y financiera. Al tiempo que cierra acuerdos de producción militar con Rusia.
La balanza comercial nacional no arroja saldo negativo en términos globales. No pasa lo mismo si se observa por sector. Así, según un informe elaborado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, señala qué durante el segundo trimestre del año la balanza comercial metalúrgica resultó deficitaria en USD 4.716 millones. Esto representa una caída, para el sector, del -5,3 por ciento, respecto al mismo período del año anterior. Por otro lado, sostiene el informe, las ventas al exterior se redujeron en un -10,2 por ciento. En el caso de las importaciones, las mismas se redujeron en un -5,9 por ciento, siempre en relación al año anterior. El informe es concluyente: “En el acumulado del primer semestre de 2016, el déficit comercial alcanzó los USD 9.302 millones, producto de una caída de -19 por ciento en las exportaciones y del -4,9 por ciento en las importaciones”.
La capacidad de producción industrial camina por una zona de desertificación económica. Si algo dio como clave la última década es que era mucho mejor realizar negocios con países con economías emergentes que con aquellos que tradicionalmente, ante cualquier situación de crisis, regulan su propio mercado interno.

III
Frente al estancamiento de la economía crece la conflictividad social. La destrucción del empleo trepó al 2,9 por ciento en el primer trimestre del año. Informa ADMIRA. Asociación de Industriales Metalúrgicos. Un 40 por ciento de empresas metalúrgicas redujeron personal. La caída de la producción en el sector fue de un 13,1 por ciento en el primer trimestre del año y de un 6,3 por ciento en el segundo trimestre.
Hasta el 31 de julio del 2016 la suma de despidos y suspensiones llegaba a 194.422, tal como señala un trabajo elaborado por el Centro de Economía Política Argentina. CEPA. La cifra muestra un aumento de 8,44 por ciento respecto al mes de junio, donde se contabilizaban 179.285 despidos y suspensiones desde diciembre del 2015.
Para el mes de marzo y como consecuencia del arrastre que produjeron los despidos en el sector público, el sector privado mostraba un importante nivel de crecimiento. El informe detalla que para el mes de abril los despidos en el sector privado ascendieron un 61,22 %, en mayo fue de un 61,83 %, un 62,96 % en junio y un 65,34 % en julio. En tanto que para el sector público, a nivel nacional, provincial y municipal los registros observan un descenso en la participación de despidos. En marzo la tasa trepó al 43,16%, 38,78% en abril, 38,17% en mayo, a 37,04 % en junio y de 34,66% en julio.
Para CEPA la conflictividad laboral alcanzó un 30 por ciento en el mes de julio. El 50 por ciento de los conflictos se produjo en el sector privado. Durante ese mes hubo 99 conflictos laborales. La rama automotriz, los trabajadores metalúrgicos, los petroleros y la rama de bebidas y alimentos son los más afectados. Queda claro que a menor actividad laboral mayor es el conflicto.
En tanto el Ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, en un discurso tibio y poco creíble para el grueso de la masa de trabajadores, sostiene que “la inflación ya no es un tema de preocupación”. Habrá que preguntarle, en tal sentido, si ha visto los datos vertidos en esta nota y por consecuencia da cuenta que la preocupación tiene que ver con la recesión económica en ciernes.
El escenario comienza a ser adverso para el Gobierno. Algunas encuestas de consultoras privadas hablan de un marcado descenso en la imagen positiva del gobierno y dan cuenta de un malestar social creciente. El paradigma del libre comercio cifrado en una democracia liberal no encuentra eco en la cotidianidad de los trabajadores. La salida abrupta y sin miramientos del estado de bienestar aumenta las tensiones sociales al tiempo que resquebraja el tejido social. La movilidad social descendente constituye un fuerte retroceso político en un país que se había plantado frente al mundo como una potencia de tercera posición y no como una sociedad de poetas muertos.

* AGN / La Señal Medios.

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